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El extraño caso del colista ‘pichichi’

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Que el fútbol es caprichoso ya lo sabemos. Que en ocasiones, es un ámbito en el que dos mas dos no suman cuatro. Y si no, que le pregunten a Alfredo Ortuño. El delantero yeclano del Real Oviedo está viviendo una paradoja que no suele ser habitual en el mundo del fútbol y es que el contraste entre el rendimiento personal con el colectivo es extremadamente abismal.

A él, a Alfredo, no le puede ir mejor. El ‘crack’ de Yecla está volviendo a encontrar su mejor versión en el conjunto asturiano. Tras unos años tumultuosos y de decisiones equivocadas, Ortuño está de vuelta. Lleva cinco goles en las siete primeras jornadas. Lo que le sitúa a la cabeza, junto a Sekou Cissokho del Almería, líder imparable de la Liga SmartBank, y Stuani, el ariete del Girona.

Sin embargo, sus números no están sirviendo para que su equipo salga del ‘farolillo rojo’. El Real Oviedo sólo ha conseguido cosechar dos empates, traducidos en dos puntos, en estas primeras siete jornadas de liga. Una circunstancia que ya le ha costado el puesto a su entrenador. Sergio Egea fue despedido hace ocho días y Javi Rozada, su sustituto, tampoco ha conseguido enderezar el rumbo del equipo.

Dentro de esas extrañas paradojas del fútbol, se encuentra que el Albacete, con cuatro goles a favor en su casillero, tiene menos que sólo Ortuño. Pero la diferencia en cuanto a puntos son 10, que mantiene a los manchegos, ex-equipo de Alfredo, sextos en la tabla.

Rozada tiene dos retos por delante: reflotar al rendimiento colectivo del equipo que le permita ser competitivo para salir de los puestos de descenso; y por otro lado, no mermar la capacidad goleadora de la estrella ovetense. Si consigue ambos objetivos, Ortuño y el Oviedo triunfarán juntos de la mano.

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