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Mª Ángeles Polo: “Si la vida me reta, yo también”

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Positividad. Eso es lo que siento cuando comienza a hablar. Y vida, mucha vida es lo que desprende. Con Yecla a nuestros pies descubro una historia de energía, esfuerzo, deporte y retos; el mayor de ellos, ya superado, tuvo como trofeo la propia existencia de su protagonista.

“Me pilló en el mejor momento de mi vida” es la frase que María Ángeles Polo repite para describir su situación cuando le diagnosticaron cáncer en octubre de 2015. Tenía una hija de dos años y medio y empezaba a hacer deporte. Su positiva personalidad le ha permitido ver siempre el lado bueno de las cosas y reconoce que “el cómo te lo tomes es vital”.

Durante su tratamiento se ha dado cuenta de que nunca se sabe dónde está el final o el destino de cada persona. “Mientras luchaba contra una enfermedad muy temida” tuvo un grave accidente de coche y visitó una ciudad italiana en la que pocos días después ocurrió un terremoto. También ha aprendido a “no hacer cosas por compromiso ni con otras personas ni contigo misma” y que “no hay dolor que el cuerpo no pueda aguantar cuando sabes que es para estar vivo”.

Antes de diagnosticarle la enfermedad comenzó a correr pero “a pesar de poner toda la carne en el asador sentía que no podía”. Aunque no por ello se rindió. Los médicos, al descubrir el cáncer, se sorprendieron y no comprendían “cómo había podido hacer todo lo que había hecho con lo que llevaba por dentro”. Su espíritu de superación y resistencia es una de las señas de identidad de Mª Ángeles.

Polo, durante la entrevista con Silvia / I. Azorín

Polo, durante la entrevista con Silvia / I. Azorín

Una de las cosas buenas de los corredores es que adquieren una gran capacidad de sufrimiento. Así fue como el médico le dijo que “iba a tolerar de otra manera todo lo que venía”. Por su perseverancia, Mª Ángeles salió a correr hasta la tercera sesión de quimioterapia. Tras ella le hicieron una prueba y el cáncer había remitido en un 80%. Los especialistas no encontraban una explicación pero ella sí la intuía.

Los médicos, mediante estudios y analíticas que hasta el día de hoy le están haciendo, consideran que al hacer deporte “segregamos una encima que en el tipo de linfoma gástrico que tenía en el estómago hace que no se produzca la metástasis”. Por esta razón, su especialista quería que volviera a hacer ejercicio. Fue entonces cuando le confesó que “había hecho una media maratón”. La primera fue en Valencia, en marzo de este 2018.

Todavía es capaz de transmitir la ilusión de cuando le preguntó a su marido “cuál era la media maratón más dura de España”. Antes de ir a la de Madrid, el 22 de abril, corrió la media de Valencia para “ir con un poco de seguridad”. Fue tal su concienciación que cuando llegó a la meta “aún podía seguir”. En la capital acabó “un poquito más fastidiada pero contenta”. Su sonrisa me lo confirma.

Poco después Mª Ángeles recibió una carta que indicaba todos los tratamientos que había recibido: 42 sesiones de quimioterapia o radioterapia cada 21 días. Inmediatamente, una relación de ideas pasó por su pensamiento. “Si el miedo de un paciente de cáncer cuando ya ha remitido es una recaída y con la teoría de hacer deporte hay menos riesgo de ello, ¿qué tienes que hacer? Obligarte a practicarlo. ¿Cuál ha sido la mejor forma de hacerlo? Retándome”.

“Si la vida me reta, yo también”. Ese fue el motivo que provocó el inicio de esta aventura personal: correr 42 medias maratones en 21 meses. “No se trata de demostrar nada sino en continuar con la teoría de que el deporte ayuda frente a una enfermedad”. Así ha sido para Mª Ángeles “antes, durante y ahora”, afirma con gran contundencia y serenidad.

Las inscripciones a la media maratón de Albacete, Oporto y Bilbao llegaron el pasado mes de mayo, como regalo de cumpleaños de sus amigos; “Ya no había vuelta atrás”. Se descargó un plan de entrenamiento para este tipo de competiciones y se propuso “no correr ninguna sola”. La emoción brotaba de su mirada.

El siguiente paso fue ir a un nutricionista para que le orientara con respecto a la alimentación.  Sabía que al correr “con las defensas bajas o sin conocer si tenía más o menos azúcar en sangre me jugaba la vida”, señala. Así fue como apareció Sergio Polo, quien desde entonces está a su lado aconsejándole sobre cómo alimentarse y en qué momento su cuerpo está o no preparado para hacer deporte. El gran agradecimiento que siente hacia él es evidente.

Poco después “Patricio Palao decidió subirse al carro”. Con pasión le prepara los planes de entrenamiento todas las semanas y, en algunas ocasiones, entrena con ella. Además, participó en la primera de las medias maratones que componen este reto. Juntos corrieron en Soria el pasado mes de septiembre. Sin lugar a dudas, ella ha sabido transmitirles su entusiasmo y “entre los tres el reto va para adelante”.

Mª Ángeles, la insaciable ganadora, pronuncia en el final de nuestra charla la frase que resume toda esta desafiante historia: “Sé que hacer deporte me ha salvado la vida”, concluye repleta de alegría, emoción y ganas de seguir narrando retos superados.

Próximo destino: Bilbao, 20 de octubre. Allí disfrutará del deporte y de la vida.

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